Cómo alquilar un coche sin que te estafen (I)

Generalmente, los ciudadanos normales solamente alquilamos automóviles en circunstancias excepcionales o en vacaciones. Eso hace que nuestra escasa experiencia nos haga presa fácil de los piratas que trabajan al filo de la legalidad o bien muy al otro lado de la honestidad y la ética.

Supongo que frecuentemente les habrá llamado la atención esa enorme disparidad de precios entre las marcas líderes (Europcar, Avis, Hertz, Enterprise-Atesa) y todas las demás, llegando a diferencias realmente espectaculares de hasta casi la mitad del precio. Muchos de los engañados clientes seguramente habrían pensado que “hay truco”, y habrían comprobado las condiciones sin advertir nada raro excepto eso de devolver el depósito vacío, pero cuando quieres ver la realidad ya es tarde.

Aunque no todas, la mayor parte de estas empresas tientan con precios muy atractivos, pero -a la hora de ir a retirar el coche- estas “gangas” se convierten en lo más parecido a una estafa y -demasiado tarde- comprobará cómo “Lo barato es caro”, pero en primer lugar, ya habrá pagado por anticipado y pasado el plazo de entre uno y cuatro días para revocar el alquiler.

Para que sepa mejor lo que firma, ahora veremos cómo hay desaprensivos que le timan al alquilar su coche o cómo determinados “problemas técnicos” pueden causarle un grave problema y amargarle o directamente acabar con sus vacaciones al haberle dejado sin crédito en su tarjeta.

El primer problema puede tenerlo con una conexión a internet que se corta al realizar el pago de la reserva. Mucho cuidado, porque puede estar reservando un coche cada vez que vuelve a intentarlo y el sistema le dice que no se ha completado. Si le sucede eso, llame por teléfono y confirme que no ha efectuado la reserva.

No obstante, lo más habitual es cuando crees que has hecho un buen negocio reservando a buen precio por internet, pero resulta que cuando vas a recoger el coche te encuentras que tienes que pagar varios extras realmente surrealistas y creados solamente para engañar al cliente.

Otro asunto es que al reservar por Internet te hagas rehén de la compañía virtual con la que alquilas y cualquier cambio de fechas, conductor o localidad te salga extremadamente cara, incluso que no puedas anular la reserva. Nuestro consejo es que alquiles directamente a los dueños de los coches, o a través de agencias como Acualis Travel, pero tengas muchísimo cuidado con cualquiera de los otros que no tienen coches y lo que realmente hacen es realquilarlos. Piensa que el margen es tan escaso que muchos de ellos viven de sus argucias, mientras tú eres un recién llegado al que pueden engañar de mil maneras sin que te enteres… hasta que no te llega la factura avalada con tu VISA.

Lo más normal entre las compañías poco fiables es que te cobren el depósito del coche lleno al precio más caro del contorno (un llenado al que pueden faltar fácilmente más de 5 litros) pero luego debes devolver vacío. Con ello -como poco- suelen quedarse otros cinco a diez litros más para ellos.

Otro aviso de que no debes fiarte de esa compañía es cuando no tienen la base en el aeropuerto o estación de tren o autobús, tal como te habían hecho creer en su web. Al llegar te encuentras con que no hay oficina, sino que han ido a recogerte, para dejarte en alguna gasolinera o nave generalmente aislada, desde la que no puedes llegar fácilmente a la ciudad. Esa sensación de encerrona comienza a rondarte la cabeza, pero no es nada hasta que no te acercas al mostrador a retirar las llaves. Entonces viene la estafa del seguro.

Si pensabas que has sido más listo alquilando el coche por menos precio, te encontrarás con la desagradable sorpresa del “Timo del seguro”, ahora veremos de que se trata.

Varias compañías ofrecen en sus webs un “Seguro de colisión” con la franquicia habitual de 300 a 600 €, un seguro que en muchos casos nos parece suficiente. Sin embargo, cuando vas a recoger el coche, te dicen que solamente es eso: un seguro de colisión. Esto significa que ni están asegurados los ocupantes, ni los cristales (retrovisores incluidos) ni el robo, ni el incendio, ni los bajos ni los faldones. O sea nada, excepto un choque contra otro vehículo

Hasta aquí ya es suficiente como para enfadarse, pero es que aún hay más. Pero eso lo veremos en la segunda parte de esta entrada.

 

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