Castilla y León. Más que un viaje

En Acualis Travel somos viajeros por encima de todo. Pero unos viajeros muy especiales. Llevamos más de tres décadas recorriendo España y algunas regiones de Europa, pero no hemos salido del Continente Europeo excepto para ir a Londres, y ni siquiera hemos cruzado el Estrecho.

Sin embargo, calculo que hemos hecho más de un millón de kilómetros en coche y muchos más en tren o avión, y todo ello sin salir de la Península. Por eso somos unos excelentes conocedores de nuestros paisajes y nuestro patrimonio.

Desde Alicante a Lisboa y desde Gibraltar a Santander es muy difícil poner un círculo de 100 km de diámetro en el que no hayamos estado, y Puebla de Sanabria era uno de ellos.

Gracias a la invitación de la Junta de Castilla y León, un grupo de turoperadores españoles e internacionales, visitamos una zona muy poco conocida. Es una región que sufre lo que podemos llamar “efecto imán”, y consiste en que cuando hay una zona atractiva situada junto a otra zona que lo es aún más, los viajeros solamente acuden a ella cuando conocen bien la más famosa.

La zona de Puebla de Sanabria tiene un paraguas de poblaciones muy conocidas y atractivas (León, Astorga, Ponferrada…) junto a parajes de extraordinario interés como Las Médulas o el Valle del Silencio. Esto hace que las localidades cercanas se aprovechen del tirón de estas más conocidas, peo también que las situadas a más de 30 Km sean perjudicadas.

Este viaje organizado por la Junta de Castilla y León ha tenido como objetivo mostrar el interés de una zona muy atractiva; y aunque no sea tan monumental como sus vecinas, posee otros encantos que iremos viendo en imágenes.

La ruta comenzaba en Rueda, una localidad sobradamente por sus vinos blancos, pero donde también se producen tintos tan afamados como Yllera, cuyas bodegas visitamos y en las que saboreamos un excelente menú acompañado de sus vinos.

De Rueda fuimos a Puebla de Sanabria, una bonita población donde fuimos magníficamente alojados y realizamos una instructiva visita guiada por sus principales monumentos.

En la mañana siguiente fuimos a ver los lobos del centro del Lobo Ibérico, y por la tarde tuvimos ocasión de hacer excelentes contactos en un mercado turístico que en nuestro caso facilita mucho nuestro trabajo, puesto que nos permite conocer directamente a los proveedores, algo muy importante para los viajes personalizados que hacemos. Terminamos el día viendo el lago de Sanabria desde el mirador de San Martín de Castaneda y visitando finalmente el monasterio.

El día siguiente partimos hacia los Arribes del Duero, y tuvimos ocasión de ver un curioso paisaje a nuestro paso por el embalse de Ricobayo, fruto del contraste de temperaturas entre el agua del embalse y la fresca mañana.

Tras visitar en Villardiegua un bonito alcornocal y ver una buena panorámica de los Arribes, nos dirigimos primero a Pinilla de Fermoselle, donde vimos otra excelente panorámica de los arribes, y por último nos dirigimos a Fornillos de Fermoselle para visitar una explotación donde producían un buen surtido de productos artesanos, desde queso a vino, pasando por cerveza. Luego fuimos a una fábrica de mermeladas artesanales y partimos hacia Zamora.

Tras una interesante visita guiada por el casco antiguo zamorano, terminamos el día cenando en un restaurante muy especial, situado en una de las antiguas aceñas que jalonan el Duero a su paso por la ciudad.

Al día siguiente dejamos el grupo en Rueda y seguimos nuestra ruta castellana. Un viaje privado que nos llevó desde Rueda, a Medina del Campo, Olmedo, Coca, Madrigal de las Altas Torres y Peñaranda de Bracamonte, para llegar a última hora a Candeleda, la última población abulense y uno de nuestros destinos favoritos.

Este tramo del viaje será objeto de una próxima entrada en nuestro blog.

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