Aragón desde otra perspectiva (III) La arquitectura del barro (1)

 

Esta entrada no se puede encuadrar exactamente en “turismo industrial”, pero si en “turismo técnico”. El barro como material de construcción es barato, en nuestras latitudes funciona francamente bien y a pesar de su aparente endeblez, tiene la suficiente fortaleza como sobrevivir a su constructor y a varias generaciones posteriores.

Un conocido arquitecto zaragozano, se atrevió -no hace mucho- a pedir la demolición de unas naves industriales del siglo XIX, aduciendo para ello que no presentaban ningún interés, puesto que sus muros eran de adobe.

Este desprecio por la arquitectura humilde nos persigue constantemente. Despreciamos el barro y adoramos la piedra, llamamos “deleznables” a ciertos materiales y “nobles” a otros, sin pensar que estamos despreciando una técnica milenaria, de probadas ventajas, tanto en economía de materiales, energía empleada o aislamiento térmico.

Y todo ello en tierras como Aragón, de escasa pluviometría donde los muros de barro (ya sea tapial o adobe) que sustentan casas y castillos, se mantienen un milenio en pie a pesar de su nulo mantenimiento.

Este video de Severino Pallaruelo nos lleva a la población zaragozana de Moros, en la ribera del Manubles. No hace falta explicar más.

Enlace a “Arquitectura del barro

 

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